Johan recupera la sonrisa

Johan, jugador del UCAM. / nacho garcía / agm
Johan, jugador del UCAM. / nacho garcía / agm

El canterano del UCAM, que pasó de entrenar con Munitis este verano a acabar postrado en la cama de un hospital, sueña otra vez con ser profesional

José Otón
JOSÉ OTÓN

Johan Alexander Terranova es uno de los cientos de jóvenes del fútbol regional que sueña con ser futbolista profesional. Nacido en Cali (Colombia) en 1988, vive en Torrevieja y desde el verano de 2016 está enrolado en la disciplina del UCAM. De hecho, la pasada campaña ya tuvo la oportunidad, pese a su juventud, de debutar con el primer equipo azulón en el Cartagonova y de disfrutar de minutos ante el Recreativo y El Ejido.

Todo marchaba genial para este lateral derecho, que este verano se había ganado un puesto en el primer equipo como competencia en el lateral derecho de Gurdiel. Aunque su ficha sería del filial de Tercera, Munitis lo quería entrenando a diario a su lado en El Mayayo.

Pero el pasado 1 de agosto todo se torció. Comenzó a sentirse mal del estómago y no pasaron muchas horas hasta que sus padres, aconsejados por los técnicos del UCAM, decidieron llevarlo al servicio de Urgencias del Hospital de Torrevieja, donde vive. Los dolores y el malestar habían ido a más. Y aunque las analíticas no detectaron ninguna anomalía, los médicos decidieron mantenerlo ingresado unas horas más.

El estado de Johan fue empeorando progresivamente. Una infección había provocado una toxina que estaba atacando con su población de glóbulos rojos y también de plaquetas. La bacteria lo dejó sin defensas y los riñones dejaron de funcionar. Se encendieron las alarmas para la familia de Johan, que de entrenar con Collantes, Onwu, Amaya y compañía, había pasado en unas horas a sufrir un síndrome hemolítico urélico.

Mal humor

Después llegaron dos semanas con jornadas intensas de plasmaféresis (depuración sanguínea extracorpórea) y diálisis, con el objetivo de recuperar su nivel de plaquetas y glóbulos rojos, y de poner en funcionamiento sus riñones. Su humor empeoró, sus piernas y su cara se hincharon por la retención de líquidos, aunque fueron su novia, Luisa, y su madre, Rocío, las que más sufrieron. «La gente del UCAM estuvo pendiente de mí y no dejaron de mandarme mensajes».

Hasta que después de dos semanas comenzó a ver la luz al final del túnel. Hace apenas diez días pudo entrenar de nuevo y el pasado fin de semana volvió a jugar veinte minutos en un partido de Tercera con el UCAM B, líder del grupo XIII, que se medía al Lorca Fútbol Club.

Fue un día especial para Johan, que no ha dejado de lado el sueño que tiene desde niño: «Quiero ser futbolista profesional. Me gustaría hacerme sitio en el primer equipo del UCAM y conseguir el ascenso a Segunda. Munitis siempre me ha tratado muy bien y espero que me conceda otra oportunidad», asegura este joven futbolista que con solo 20 años ha vivido una experiencia vital que le debe ayudar a crecer como persona y futbolista.

 

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