El UCAM quiere que Francisco continúe en el banquillo universitario la próxima temporada

Francisco. / N. García / AGM

El empate del pasado sábado en Lugo ha servido para que el UCAM se tome un respiro, pero no para que baje la guardia

JUAN ANTONIO CALVO

El empate del pasado sábado en Lugo ha servido para que el UCAM se tome un respiro, pero no para que baje la guardia. Su situación, a solo dos puntos de la zona de descenso cuando quedan doce por disputar, hace que no pueda cantar victoria todavía, a pesar de que se encuentra en una situación más cómoda, sobre todo teniendo en cuenta que de los últimos doce puntos ha conseguido siete, lo que le ha hecho ocupar la decimoquinta plaza de la clasificación.

Por eso es normal que, de momento, nadie en el club quiera involucrarse en la preparación y planificación de la próxima temporada hasta tanto la permanencia no esté asegurada. Lo único que tienen claro es que quieren que el entrenador, el almeriense Francisco Rodríguez, el hombre que sustituyó a José María Salmerón en la jornada 19ª (16 de diciembre de 2016), siga sentado en el banquillo universitario.

El hecho de que todavía no esté garantizada la permanencia no quiere decir que Pedro Reverte, el director deportivo del club, esté quieto. El responsable de la plantilla tiene ya los deberes hechos para echar mano de los jugadores que hagan falta cuando sea el momento oportuno: «Quedan cuatro partidos (Huesca, Levante, Alcorcón y Nástic) y de esos necesitamos ganar dos para sentirnos seguros. Yo creo que si conseguimos seis puntos más de los doce que quedan por disputar podremos celebrar la permanencia. Por eso vamos a ir pasito a pasito, preocupándonos ahora mismo del partido del próximo sábado ante el Huesca (19 horas). Claro, que eso no quiere decir que no tengamos la idea de que vamos a seguir en caso de que consigamos la permanencia. Pero será entonces, y no antes, cuando cojamos el toro por los cuernos y nos planteemos la confección de la plantilla para el año que viene».

Una plantilla que, si sigue la línea mantenida esta temporada, cambiará radicalmente. Porque de la plantilla que inició la temporada en el mes de agosto de 2016 a la que va a acabar la Liga diez meses después media un abismo.

«Nos vimos obligados a cambiar. Salvo en del caso de César Remón, al que dimos dolorosamente la baja, los demás nos pidieron salir del club y no les pusimos pegas. Ya dijimos que el que no estuviera comprometido con los objetivos que se había marcado el club tenía las puertas abiertas. Y eso lo aprovecharon todos los que quisieron. Y ahora obraremos de igual manera. Pero, le repito, que aún no nos hemos sentado con el entrenador ni para hablar de su futuro, aunque termina contrato nosotros queremos que siga, ni para plantearnos la continuidad o no de los jugadores. Habrá que esperar a que tengamos las cosas claras y asegurada la permanencia en la categoría. Yo estoy convencido de que estaremos inmersos en la lucha por evitar el descenso hasta la última jornada porque somos ocho o nueve equipos lo que estamos metidos en el 'baile'. Pero cuando eso suceda no nos cogerá desprevenidos. Habremos tomado las medidas pertinentes para planificar convenientemente la próxima temporada que, espero, seguirá siendo en Segunda División».

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