La Verdad

UCAM CF

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Ibán Salvador cae al césped presionado por José Mari. / Alfonso Durán / AGM

Un empate que contenta a todos

  • El UCAM y el Cádiz ofrecen un primer tiempo movido y dan por bueno el punto en la segunda mitad

El UCAM Murcia no pudo hacer bueno el golazo que marcó Jona, ya que tras el tanto reincidió en males del pasado, desconectándose del encuentro, lo que aprovechó el Cádiz para empatar. En un choque en el que los universitarios volvieron a practicar un buen fútbol, es inexplicable que las bandas se queden sin uso para no alterar el rigor defensivo. Así, la soledad de Collantes y Vicente limitó mucho al equipo. Donde sí estuvo inmenso el UCAM fue en el centro, con el buen trabajo de Juande y Tito. Hay que destacar también a Jona, que sigue en estado de gracia, y hacer mención aparte de Ibán Salvador, tan espectacular a veces como intermitente y peligrosamente tribunero. El Cádiz, por clasificación, tenía que haber acudido a La Condomina a ganar, pero los de la Tacita de Plata dieron por bueno el punto y apenas acosaron a un Fernando que ayer sustituyó a Biel Ribas y estuvo seguro.

Los de Francisco propusieron a los gaditanos un choque en el que dejaron que ellos tuviesen el cuero. El Cádiz se movía arriba con dos puntas muy rápidos como Salvi y Álvaro, y a Góngora y Kitoko les costaba parar las internadas de los extremos andaluces. Pero el transcurrir de los minutos sentó bien al UCAM. Juande comenzó a canalizar el juego desde atrás y la figura de Ibán Salvador comenzó a aparecer. El jugador cedido por el Valladolid las pedía todas y en casi todas sacaba algo.

Los de Francisco tomaron el control a partir del minuto quince. El Cádiz ya no salía tan rápido y tampoco tenía la precisión del principio. El encuentro cogió otra marcha, más velocidad, con el UCAM creyendo en sus posibilidades. Ibán Salvador seguía con su cruzada particular y unas veces se las tenía con Carpio y otras con el exgrana Eddy Silvestre. Se había convertido en una auténtica pesadilla para el equipo de Álvaro Cervera.

Jona se luce

El gol hizo justicia a lo que se estaba viendo sobre el campo. El UCAM Murcia marcó un gran tanto en el minuto 37. Tras un saque de banda de Góngora, el balón llegó a Ibán Salvador, que inventó un pase de espuela sobre Jona. El delantero universitario se acomodó el balón y empalmó un disparo a media altura que buscó la escuadra izquierda de la portería de Cifuentes, no pudiendo este hacer nada para evitar el tanto.

El problema es que el tanto dio paso sin explicación a una de esas fases en las que el equipo universitario se duerme y no puede poner orden. El Cádiz se volcó y, después de llegar hasta tres veces en los últimos minutos, consiguió el tanto de la igualada. Córner que ejecuta Álvaro, Fernando despeja en corto y Eddy Silvestre, en el área pequeña, cruza el cuero por bajo logrando el empate.

La entrada en el segundo acto fue con cautela por parte de los dos equipos, nada que ver con el final de la primera entrega. El Cádiz quería que el UCAM llevase el peso del encuentro y Francisco mantenía una línea firme atrás de cuatro, en la que Kitoko no perdía nunca su posición y en la que no existían alegrías en ataque por parte de sus laterales.

El primer cambio no tardó en llegar en el equipo de la capital. Vicente, que no había tenido su tarde, daba entrada a Nono. Pero el Cádiz se fue adelantando y metiendo miedo con dos llegadas de Ortuño. El juego se volvió ramplón, apenas se daban tres pases y las precauciones defensivas cada vez iban a más.

Collantes y Nono

Álvaro Cervera metía en el partido velocidad dando entrada a Aitor por Aketxe, pero la jugada le salía mal pues se produjo 'overbooking' en la banda derecha gaditana y a los jugadores se les vio preguntar al banquillo para poder aclarar posiciones. A todo esto los minutos comenzaron a dar más verticalidad a los locales. Collantes, por la derecha, y Nono, por la izquierda, consiguieron llegar en varias ocasiones, no encontrando destinatario sus centros. Jona se las tenía de todos los colores con Aridane. Hugo Álvarez, muy seguro todo el partido, le ganaba todas las acciones a Ortuño, tanto fue así que el míster del Cádiz cambió de cromos y metió a Santamaría a bregar con el central azulón.

El partido fue consumiendo minutos sin nada destacable en ataque ni en defensa, con lo cual se quedó sin argumentos. Ninguno quería perder y los dos equipos dejaron que el partido muriese con empate a un tanto.