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UCAM CF

El colista pone a temblar al UCAM

Nono, en el suelo, intenta robar el balón a Rúper, del Mirandés.
Nono, en el suelo, intenta robar el balón a Rúper, del Mirandés. / Paulino Oribe / LOF
  • Los de Francisco se esconden con el 0-1 ante un Mirandés que tuvo más oportunidades

El UCAM se llevó un punto de Anduva, la casa del colista, aunque se fue con un sabor agridulce por tratarse del lugar ideal para haberse llevado los tres, el escenario perfecto para haberle dado al objetivo de la salvación un buen empujón. Pero el equipo de Francisco no mostró la fortaleza que puso sobre el césped en partidos lejos de casa como el del Almería, Elche y Córdoba. Dio un paso atrás justo después de marcar el 0-1, en su mejor momento, y dejó que su rival lo encerrara atrás y lo pusiera a temblar en los últimos minutos. No obstante, el punto sirve a los universitarios para dormir una noche más fuera del descenso y para coger moral de cara al duro calendario que tiene por delante contra equipos de arriba.

Francisco dejó caer tres sorpresas en su once inicial en Anduva. Manuel Sánchez salió de inicio en el centro del campo formando un trivote defensivo junto a Basha y Juande. Además volvió darle la titularidad a Nono, que no partía en el once inicial desde el 8 de enero. Iban Salvador se quedó en el banquillo para dejar su puesto a Natalio, un jugador del que el club murciano espera más. El técnico del UCAM quiso premiar al delantero valenciano por provocar el penalti que la semana pasada le dio un punto ante el Real Mallorca.

Los primeros minutos del choque estuvieron marcados por la precaución. El Mirandés no era un equipo peligroso del centro del campo hacia adelante. El UCAM, por su parte, estaba revolucionado, intentando hacer las cosas demasiado rápido. Los locales llegaban con faltas desde los costados del área y también con dos disparos consecutivos de Guarrotxena y Pedro. Al equipo universitario le costaba estirarse y combinar, hasta que un pase en profundidad de Juande a Nono acabó en las botas de Jona, que se dio la media vuelta y disparo demasiado flojo sobre la portería local.

Pese al latigazo, el UCAM era un equipo impreciso que dejaba demasiados metros a su rival y que sufría en las jugadas a balón parado. Por eso, en el tramo final de la primera mitad el equipo burgalés se acercó más a la meta de Biel Ribas. Primero con un gol anulado a Salinas por fuera de juego, y dos minutos más tarde con un cabezazo de Quintanilla que sacó con la punta de los dedos el portero mallorquín. En el tramo final de la primera parte fue Guarrotxena el que no llegó por muy poco al centro de un compañero. El UCAM, que no brillaba ni arriba ni atrás, necesitaba más intensidad para jugar con los nervios de un Mirandés que tenía más urgencias por llevarse los puntos para salir del fondo de la tabla.

En la segunda parte el Mirandés volvió a salir más enchufado, con más ganas. Al minuto de la reanudación una triangulación en la banda derecha del ataque local acabó con un balón a la frontal del área que recogió Provencio para disparar con potencia sobre la meta del UCAM. Biel Ribas, atento, desvió sacando una mano providencial. El susto sirvió a los murcianos para despertar y meterse en un partido clave para la salvación. A través de varias jugadas a balón parado, el equipo universitario se acercó a la portería rival. Hasta que Basha, en una falta lateral, colgó un balón en el área pequeña que Jona cabeceó a la red.

Debilidad en el área

Pero el UCAM, lejos de jugar con los nervios del Mirandés en los siguientes minutos y manejar el partido a su antojo, comenzó a cometer errores ingenuos del centro del campo para atrás. Como en la jugada del empate a uno, en la que los defensores universitarios fueron demasiado blandos y dejaron que los delanteros del Mirandés cabecearan por dos veces un balón que acabó en la red. Una vez más, el equipo que preside José Luis Mendoza demostró que su punto débil es la candidez de sus centrales y las dudas que dejan los balones a su área.

De hecho, hasta el final del partido el Mirandés apretó más. Tuvo las ocasiones más claras. Sobre todo un remate de Quintanilla que Jona despejó en el segundo palo y otro posterior de Guarrotxena que se fue rozando el palo. Hasta Urko Vera, que había saltado al terreno de juego en la segunda parte, tuvo su ocasión para hacer el 2-1, pero se encontró con Biel Ribas. En el tramo final Collantes, que fue suplente en detrimento de Nono, dio oxígeno a los universitarios con dos ocasiones; primero un centro que atajó el portero Sergio Pérez y posteriormente un disparo del andaluz que se fue desviado.

Fueron los últimos coletazos de un choque que confirma que el UCAM está en racha, que se ha acostumbrado a no perder partidos desde la llegada de Francisco y que debe aumentar su autoestima y sacudrise el miedo ante rivales que no le superan en potencial pero que muestran más atrevimiento y astucia.