Fútbol

El final más amargo para el UCAM

Pere Milla, desconsolado, al final del encuentro./EFE
Pere Milla, desconsolado, al final del encuentro. / EFE

Los universitarios se van a Segunda B tras fallar un penalti que les podría haber salvado

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

El UCAM no descendió a Segunda B en Tarragona, lo hizo la semana anterior, cuando fue incapaz de empatar en su propio estadio ante el Alcorcón, un equipo que, como ayer el Nástic, no demostró ser superior a los universitarios. El mayor enemigo del equipo murciano fue pensar en la jornada 39, el pasado 20 de mayo, que ya estaba salvado. Aquel día el equipo azulón venció 3-1 al Huesca en La Condomina y se situó a cinco puntos del descenso. Solo tenía que pegar el último acelerón, poner la guinda al pastel. Pero los de Francisco se durmieron, les faltó personalidad y no pudieron superar una situación ayer que les sobrepasó.

El problema no fue el penalti fallado por Jona. Tampoco acertó el UCAM ante el Levante hace tres semanas, cuando se adelantó en el marcador y no supo empatar, ni contra el Alcorcón hace siete días, cuando lo tenía todo de cara para certificar la permanencia. El choque entre el Nàstic y el UCAM era la tercera oportunidad, pero era una trampa mortal. Desde el minuto 16 de la primera mitad todo se puso en contra de un UCAM que ya sabía que el Almería y el Alcorcón ganaban sus partidos. Los universitarios necesitaban ganar, pero no supieron.

El UCAM ha estado fuera de los puestos de descenso en 28 de las 42 jornadas de Segunda, y no ocupaba una de las últimas cuatro plazas desde la jornada 23 de Liga.
A pesar de todo, ayer descendió a la Segunda División B tras ascender a Segunda el 30 de mayo de 2016.
Nástic de Tarragona:
Reina, Suzuki, Gerard, Molina, Mossa, Luismi (Cordero, min. 70), Tejera, Muñiz, Assoubre (Lobato, min. 19), Uche (Zahibo, min. 83) y Barreiro.
UCAM Murcia:
Ribas, Tekio, Hugo Álvarez, Fran Pérez, Morillas, Basha (Vicente, min. 60), Juande, Tito (Mayoral, min. 79), Salvador (Collantes, min. 53), Milla y Jona.
Goles:
1-0, min. 91, Barreiro.
Árbitro;
Cuadra Fernández (Balear). Amarilla a Ibán Salvador, Juande, Tejera y Milla.
Incidencias:
Nou Estadi de Tarragona, 11.123 espectadores.

De seguir en Segunda, de cobrar cerca de 7 millones de euros por los derechos de televisión para armar un proyecto más consolidado a nivel empresarial, a tener que pelear otra vez por volver al fútbol profesional. El UCAM se va a Segunda B, pero ya sabe lo que es recuperar la categoría en solo un año, cuando en 2013 volvió a Tercera tras solo nueve meses en Segunda B. El descenso de ayer llega de una forma amarga, inesperada, tras 28 jornadas de 42 fuera de los puestos de descenso y sin caer entre los cuatro últimos desde la jornada 23. Ayer el UCAM dejó de soñar con la permanencia, pero ya piensa en volver a ascender.

El equipo de Francisco estaba cinco puntos por encima de los puestos de descenso en la jornada 39

Con el freno de mano

Los primeros minutos del choque fueron para el Nàstic. Al equipo catalán le valía el empate, pero sabía lo arriesgado de meterse atrás y esperar al UCAM. Por eso se fue para arriba, apretando a los murcianos con entradas desde las bandas. En una de ellas, Tito se llevó un golpe en el labio que le causo una herida que le dejó fuera del terreno de juego unos minutos. Una chilena de Barreiro se convirtió en el acercamiento más claro de los locales. El UCAM esperaba agazapado.

Solo a partir del minuto treinta, cuando ya sabía que los resultados en Santo Domingo y en el Juegos del Mediterráneo no le convenían, fue capaz de dar un paso adelante y acercarse a la portería de Reina. Primero fue con un disparo lejano de Morillas y después con las internadas de Tekio y Basha. Con el UCAM volcado, un contragolpe de Gerard puso el corazón en un puño a los aficionados azulones. Para la segunda parte el UCAM tenía que pasar a la acción, envalentonarse y buscar un gol que lo sacara de los puestos de descenso.

Pero el Nàstic pareció más hambriento. Salió como un cohete en busca del gol. A los dos minutos de la reanudación Uche caía en el área universitaria tras un agarrón de Tekio, aunque este empezó fuera del área. Poco después, en una falta en la frontal Juan Muñiz disparó de forma certera, pegado al palo, pero Biel Ribas evitó el gol con una gran estirada. El UCAM sesteaba, Jona no aparecía y el Alcorcón marcó el segundo. Francisco movió el banquillo, metió a Collantes y sentó a Iban Salvador, que estaba más cerca de la expulsión que de marcar un gol.

Con el movimiento el UCAM mejoró. Basha tuvo una de las grandes ocasiones del partido, con un disparo que estrelló contra Reina. Así hasta que a veinte minutos del final una jugada personal de Pere Milla acabó con penalti a favor del equipo murciano. El UCAM tenía la salvación en la mano, pero Jona, que había marcado 15 goles esta campaña, se encontró con Reina, que lo paró.

A partir de ahí el equipo de Francisco lo intentó, pero no volvió a disponer de una ocasión tan clara. De hecho, el Nàstic se aprovechó de las prisas del equipo murciano, que ya en el tramo final dejó demasiados espacios, pista libre para que Barreiro hiciera el 1-0. Un gol que tumbó definitivamente a un UCAM que se marcha a Segunda B por sus propios miedos y algunos errores.

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