Fútbol | Segunda División B

Una siesta de hora y media

Góngora se retira del césped de La Condomina tras el final del partido./Edu Botella / AGM
Góngora se retira del césped de La Condomina tras el final del partido. / Edu Botella / AGM

El UCAM de Campos no cambia de cara y empata ante el Villanovense en un choque soporífero

ANDRÉS CREMADESMurcia

Sin novedades en el juego del UCAM. Si no fuera porque durante la semana se celebró la presentación y porque se le vio en el banquillo durante el encuentro, hubiera sido difícil adivinar que se había producido un cambio y que este había tenido lugar en el banquillo. El equipo universitario mostró la misma disposición, un comportamiento parecido y la misma nulidad de cara a puerta con José Miguel Campos como entrenador. Por lo que se vio este domingo el equipo sigue en crisis y José Miguel Campos va a tener difícil solucionar la papeleta.

0 UCAM Murcia

Germán, Dani Pérez, Góngora, Vivi, Fran Pérez, Kitoko (Carlos Moreno m.46), Urko Arroyo, Jony, Alberto Quiles (Arturo m.67), Isi Ros (Rafa Páez m.62) y Marc Fernández.

0 Villanovense

Leandro, Arroyo, Tapia, Javi Sánchez, Barrio, Pajuelo, Jacobo (Curro m.81), Karnal (Elías m.73), Allyson , Annunzlata y Dieguito (Carlos Andujar m.68).

Árbitro:
Artacho Cobo, auxiliado en las bandas por San José López y Ruiz Aguilera (Comité Andaluz), bien. Amarillas a Dani Pérez (expulsado en el m. 57 por ver la segunda), Fran Pérez, Pol Balleste; y a Battio, Kamal, Pajuelo y Tapia.
Incidencias:
Partido disputado en el estadio La Condomina, terreno de juego en óptimas condiciones, temperatura agradable y 2.512 espectadores.

El Villanovense no exigió nada a los del UCAM, pero los de Iván Ania vieron también que la propuesta del UCAM no les hacía daño alguno. Tras darse cuenta intentaron llevar peligro a la contra y, sobre todo, a balón parado, pero sin mucha suerte, pues los extremeños adolecen en ataque de lo mismo que los murcianos: no tienen un jugador capaz de hacer daño dentro del área. En todo caso, aunque ayer no se vio nada nuevo en el UCAM, se supone que era un choque de transición, aunque habrá que ver cuánto aguantan el público y los dirigentes con partidos tan soporíferos como el vivido este domingo.

Es difícil poder explicar lo que pasó en el primer tiempo entre el UCAM y el Villanovense. Solo los de Villanueva de la Serena tiraron a puerta, eso sí, sin peligro de ninguna clase. El UCAM, maniatado y encorsetado, y más preocupado de no romper las líneas de contención que de otra cosa, se mostró previsible y, sobre todo, lento en la concepción. Los cambios de posición y el intento de meter a Vivi por dentro para dar mejor salida al cuero, nunca dieron resultado y el UCAM perdía rápidamente el esférico.

El Villanovense no mostró virtudes dignas de alabar, pero, al igual que los universitarios, salió descaradamente a mantener el empate y a hacer arriba lo que los azulones quisieran. El partido comenzó a quemar minutos y las ocasiones, oportunidades o tiros a puerta brillaban por su ausencia. El equipo no había cambiado para nada, ningún jugador hacía nada diferente y todo el juego era horizontal, sin apenas preocupar a un Leandro que no llegó a tocar balón alguno.

El aburrimiento comenzó a hacer mella en los aficionados, que empezaron a solicitar desde la grada algo más, y es que el UCAM no daba nada. Isi Ros, desaparecido, bajaba hasta la medular para poder coger el cuero, pero eran unas acciones que no tenían repercusión ni en defensa ni en ataque. El Villanovense, aunque no llegó mucho, tuvo, en pequeños despistes de la zaga murciana, oportunidades para hacer daño. Así, Javi Sánchez cabeceó solo en el punto de penalti un balón que se fue fuera en un centro desde la derecha de Jacobo. Y cuando se llegaba al final de los primeros 45 minutos, fue Jacobo el que desde la frontal empalmó un disparo alto en un balón que no rechazó con contundencia Dani Pérez.

Comportamiento plano

José Miguel Campos no había tenido mucho tiempo de cambiar cosas, pero lo peor es que parecía que no cambiaba nada. El equipo ni bajó ni subió decibelios y su comportamiento plano le llevó a llegar igualado a nada al final del primer episodio de esta serie de dos.

Campos quitó a Kitoko y dio entrada a Carlos Moreno. Cambio de hombres, que no de posiciones, pues el equipo se parecía al del destituido Planagumà, sin fútbol alguno. Con el paso de los minutos José Miguel Campos vio que los suyos pasaban a dominar la situación. Además de adelantar posiciones, también era por la estrategia de Iván Ania de dejarle tres cuartos de terreno al UCAM y aprovechar la velocidad de Allyson a la contra.

Lo que se vivió en dos minutos fue el fiel reflejo de lo que era el partido en sí. En el 55 un balón centrado al área del Villanovense, le cayó a Marc Fernández, que controló y cuando fue a disparar, fue agarrado por Barrio. Penalti claro que Góngora intentó ajustar tanto que lo falló. Apenas había pasado un minuto cuando una incursión de Allyson en velocidad fue cortada en falta por Dani Pérez. Era penalti y, como el defensa murciano ya llevaba una amonestación, la segunda amarilla conllevó su expulsión. La pena máxima la ejecutó Dieguito, pero Germán le aguantó y le adivinó el sitio por donde fue el esférico.

El partido cambió entonces, pues los azulones jugaban con uno menos, pero lejos de aguantar José Miguel Campos metió primero a Rafa Páez y después a Arturo, en busca del partido, aunque nada se movería y el UCAM consumaría otro episodio que no pasará a los anales del buen fútbol.

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